
Alrededor del 21 de marzo, celebraremos el equinoccio de primavera, Alban Eilir (Ostara). Al igual que en el equinoccio de otoño, la duración de los días y las noches es igual, pero la luz se establece y crecerá en las próximas semanas.
Alban Eilir es una fiesta solar, pero también una fiesta terrestre. La Tierra despierta y se prepara para recibir la siembra. El agua, las lluvias y las nieves derretidas alimentan los ríos y arroyos en abundancia, participando en este retorno a la vida.
Observamos a nuestro alrededor cómo la naturaleza despierta, los primeros brotes, la presencia de los animales… También percibimos este impulso de vida dentro de nosotros, que también toma la forma de un renacimiento.
El equinoccio de primavera se caracteriza por la armonía cíclica. Las fuerzas oscuras y luminosas están en perfecto equilibrio. El renacimiento cíclico de la naturaleza ofrece promesas de abundancia, tras un largo periodo de oscuridad e interiorización.
Es una época de renovación, de proyectos incipientes, de amor exteriorizado… un periodo propicio para activarse en diferentes ámbitos.

