En pleno año pagano, Imbolc marca un momento de transición esencial: la lenta salida del invierno y el progresivo retorno de la luz. Esta fiesta, que se celebra alrededor del 1 de febrero, está íntimamente ligada a la diosa celta Brigit, figura destacada del panteón celta, asociada al fuego sagrado, la inspiración, la curación y la fertilidad.

Brigid, diosa de múltiples rostros
Brigit (o Bríg, Brighid) es una diosa irlandesa muy antigua, a veces descrita como triple, que encarna tres aspectos complementarios:
- la poetisa e inspiradora (fuego del espíritu)
- la sanadora (aguas sagradas y manantiales)
- la herrera (fuego creador y transformación)
Está profundamente vinculada a los elementos Fuego y Agua, a la tierra nutricia y a la renovación de la vida. Brigit es una diosa dulce pero poderosa, luminosa sin ser guerrera, que encarna la fuerza creadora femenina.
Imbolc: una fiesta de luz y purificación
Imbolc significa literalmente «en el vientre», en referencia a la gestación de la tierra y a la leche de las ovejas, símbolo de la abundancia naciente. Esta fiesta celebra:
- el regreso de la luz
- la purificación
- los nuevos comienzos
- la protección del hogar
Tradicionalmente, se encendían velas, se limpiaba la casa y se invocaba a Brigit para bendecir el año venidero.
Anécdotas y tradiciones
En algunas regiones, se preparaba una cama para Brigit con el fin de invitarla simbólicamente a visitar la casa durante la noche de Imbolc.
Brigit fue cristianizada como Santa Brígida, conservando sorprendentemente muchos atributos paganos.
Las fuentes dedicadas a Brigit se consideraban curativas, y algunas lo siguen siendo hoy en día.
Los poetas y bardos la consideraban su musa sagrada.
Brigit hoy en día
Aún hoy, Brigit es honrada en las tradiciones paganas modernas como guardiana del fuego interior, diosa de la dulzura creativa y la resiliencia. Imbolc se convierte así en un momento privilegiado para sembrar sus intenciones, purificar su espacio y reavivar su llama interior.
